miércoles, 12 de septiembre de 2012

Pasajeros sin nido.

Todavía leo mis pensamientos,
y destrozo mi futuro como 
una persona sencilla.
Sometida al talento de
un ser sin apetito.
Sin la prestancia de un adonis
pero con el terrible instinto de un asesino. 

domingo, 12 de agosto de 2012

Marvin Gaye- Try it, You'll like it


La puerta negra.

Estabamos todos sentados, esperando que alguien entrara por la puerta, pero cuanto más pasaba el tiempo
la espera se hacía más larga. En ese momento llamaron al telefono y alguien lo cogió subitamente, como su vida fuera en ello.

- Si- respondió.

Espero unos segundos mientrás alguien le hablaba desde el otro lado del telefono. Su mirada vagaba por la habitación recorriendo las distintas caras que había situada en ellas. Como buscando en ellas la explicación de algo, la solución a la angustia de una espera desesderada. Entoncés, termino de hablar, y contestó.

-Deacuerdo yo se lo comunicare.

En ese momento colgó el telefonó, y se dirijió a nosotros.

Entre los distintos rostros de expectación, había para todos los gustos, para algunos parecía que estaban en una situación preparto, para otros la angustía era fiel reflejo de sus esperanzas. Pero aún así el individuo que
que había recogido el telefonó, todavia no había abierto su boca.

Los gestos y las aptitudes de las personas que había dentro de la habitación parecían el reflejo de una angustia desmesurada, reflejo de unas ansias que podían restituir las esperanzas de algunos. En ese momento
el inidviduo empezó a hablar.

- Bueno, señoras y señores el elegido, ha sido Ana María Madroño Gomez. Pase por la puerta a la siguiente sala.   

La elegida empezó a dar saltos de alegría. Había sido la elegida de diez personas. Era la ganadora.


Yo, como los demás me dirijí hacía la puerta, una puerta negra que para algunos significaría el olvido, el más allá, o el más acá, que más da. Al fin y al cabo, no era una solución a nuestros problemas, no era sino, una puerta más que se nos cierra en el camino. Para unos su puerta al estrellato, para otros, un puto casting de un programa de televisión.........y para mí tan soló una forma de matar el tiempo. 


 

domingo, 1 de julio de 2012

CORO DE NABUCO.


LA CARTA DE LA ABUELA.



Querido nieto:

El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quería compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS". Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el paragolpes de mi auto.
Al salir manejando, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos autos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y como El es bueno.

No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí auto era sin duda muy religiosa,ya que tocaba la bocina sin parar y me gritaba: DALE, POR EL AMOR DE DIOS. Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla.
Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a otro de mis nietos, que estaba conmigo, que quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo Hawaiano de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.
Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.
Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a que templo voy. Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde. Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío,ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.
Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
Besos.
Tu abuela.




miércoles, 30 de mayo de 2012

One Love | Playing For Change | Song Around the World

Reflejos de sensaciones.

Pintemos un futuro,
dibujemos su contorno.
Dediquemos una emoción
resguardada en el misterio de lo oculto.

Y una vez hecho.
Volvamos a pintarlo.
Por que sólo al terminarlo,
sabremos que debemos
pintar un nuevo futuro.
Una nueva visión.
Una nueva emoción.
Destacada a través 
de la ventana de
nuestro olvido.

viernes, 18 de mayo de 2012

Poesía no eres tu.

Porque si tú existieras
tendría que existir yo también. Y eso es mentira.

Nada hay más que nosotros: la pareja,
los sexos conciliados en un hijo,
las dos cabezas juntas, pero no contemplándose
(para no convertir a nadie en un espejo)
sino mirando frente a sí, hacia el otro.

El otro: mediador, juez, equilibrio
entre opuestos, testigo,
nudo en el que se anuda lo que se había roto.

El otro, la mudez que pide voz
al que tiene la voz
y reclama el oído del que escucha.

El otro. Con el otro
la humanidad, el diálogo, la poesía, comienzan.


Rosario Castellanos (1925-1974).

martes, 24 de abril de 2012

Cee Lo Green- Forget you

Relato del adios.

Nuestras miradas se fundían, no había espacio ya para las explicaciones. Habiamos terminado. Aún así el uno buscaba en el otro el porque de los desagravios habidos.

Entoncés me levanté y me dirijí a la barra del bar. Elevé mi cabeza por encima del ombro y le pregunté.

- lo de siempre.
- lo de nunca más -respondió ella con desaire.

Su mirada inquisidora reflejaba que el final estaba en el precipicio. Recogí las bebidas y me senté con ella. Mientrás movía con parsimonia su cafe, su mirada se perdía en mis torpes manos desaciendo los sobres de azúcar.

Entoncés levantó su mirada y clavó sus ojos en los míos. No quería preguntar, quizás ya lo habíamos hablado todo, o quizás ya no quería saber nada.

Fue cuando de su boca salió un suspiro, que me puso alerta ante la posibilidad de reconducir la situación. Entoncés al darse cuenta de mi actitud de alerta, dijo entre susurros.

- Ni te molestes.

La seguí observando, aunque había recogido el guante, y mi actitud fue reintegrándose al estado inicial. Entoncés sin querer, una risa traslúcida salió de mi, a lo cual ella se puso alerta. Pensé que iba a reprimirme, pero en el punto de la relación que estabamos, poco importaba ya.

- ¿De que te ríes?- me preguntó, sin ningún reparo en su pregunta.

- De los momentos vividos, respondí.

Su sonrisa se fundió con la mia, como a la vez que sus ojos se reflejaron en los mios. 

La noche término apacible, recordando los momentos vividos.

Hoy, no pasa un soló dia sin que me acuerde de ella. Según me contaron se casó a los pocos años. Hoy día, será una madre ejemplar. Por que para mi no fue nada más que eso......un mujer ejemplar, digna de ser amada.     

domingo, 8 de abril de 2012

Enseñanzas del Dalai Lama.

Un día comprendí que el silencio vale más que mil palabras.

Un periodista le hizo una entrevista al Dalai Lama, al entrar en la habitación le preguntó:

¿Qué es lo que más le sorprende de la humanidad?

A lo que el respondió:

- Que se aburren de ser niños y quieren crecer rápido, para después desear ser niños otra vez.

- Que desperdician la salud para hacer dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud.

- Que ansian el futuro y olvidan el presente y así no viven ni el presente ni el futuro.

- Que viven como si nunca fuesen a morir y mueren como sí nunca hubiesen vivido.  


Quede un rato en silencio y le dije: Pero, ¿Cuáles son las lecciones de vida que debemos aprender?

Y con una sonrisa respondió:

- Que no pueden hacer que nadie los ame, sin dejarse amar. Que lo más valioso en la vida no es lo que tenemos, sino a quién tenemos.

- Que una persona rica no es quien tiene más, sino quien menos necesita. Y que el dinero puede comprar todo menos la felicidad.

-  Que el físico atrae, pero la personalidad enamora.

- Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentara por haberlo perdido, y que quien hace mal algún día recibira su merecido.

- Si quieres ser feliz,  haz feliz a alguien.

- Si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas.

- Recuerda, a veces a quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias.

- Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.

- Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida.

Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa: "Estoy bien".   

Rumbleseat -The Sadies


Rumbleseat -The Sadies from Michael Roberts on Vimeo.

domingo, 1 de abril de 2012

Tété- Fils de Cham

Una noche de verano.

Descubrí mis temores ocultos,
entre los amores perdídos,
embriagados de una noche de verano.

Al calor de la luna,
llenos del fragor de una batalla,
que hundidos entre las dunas 
de una playa de barcas.

Desatan la pasión,
como sín saberlo,
desatan la locura de los
amores susurrados, hundidos en el olvido de una noche de verano.

lunes, 12 de marzo de 2012

Sueños del mañana.

Una vez tuve un sueño, repleto de situaciones dichosas, llenas del calor del éxito. Noches de impulsos enconados que llenaban de acontecimientos mi vida. Mi sueño fue como una vida, largo pero duradero, lleno de triunfos destacados a través de los momentos vividos.

Aún así, no lo sabía. Tarde en darme cuenta que los triunfos no eran míos, eran sólo una herencia desprendida de los sueños de mis padres. Mire dentro de mi y no encontré respuestas. Rebusque en el baúl de mis sentidos y no encontré más que una educación constreñida a los sueños de otros, de esos otros cercanos. Escondidos,apesadumbrados, resarcidos por imposiciones de un pasado que renacía en mi futuro.

Entonces encontré mis sensaciones de niño, mis esperanzas de adolescente. y aquellos sueños vagos ocultados por el horizonte. Y entre ellos señale aquellos que asaltaban mi recuerdo, esos que respondían a mi ser, como corresponden a una luz en la oscuridad.

Fue como resurgir en un espacio de cenizas, adelantarse al conocimiento de lo desconocido, por que al fin y al cabo, la valentía y el arrojo, no se mide con la aceptación de lo conocido y heredado, sino con la incursión en el terreno de lo desconocido.

En ese mundo apocalíptico y futurista que desprende cobardía en el que se acerca a ello, como algo inaudito, difícil de entender y posible mente fácil de acceder. Pero el mundo de lo incógnito es nada más que el único mundo en el que el terreno esta virgen y salvaje. Y él único al que el hombre como ser humano le esta vedado su irrupción.  

Miss Celie´s Blues

http://www.youtube.com/watch?v=fFsJqqyic_E

miércoles, 22 de febrero de 2012

Una pieza mas- Marian Ruzzi y Sr. Amable.


Una pieza más - Marian Ruzzi y Sr. Amable from BASA estudio on Vimeo.

nie ma nie ma ciebe


http://youtu.be/D6ly1j6vKeM

Biografía de Tadeo Isidoro Ruíz.

El seis de febrero de 1829, los montoneros que, hostigados ya por Lavalle, marchaban desde el Sur para incorporarse a las divisiones de López, hicieron alto en una estancia cuyo nombre ignoraban, a tres o cuatro leguas del Pergamino; hacia el alba, uno de los hombres tuvo una pesadilla tenaz: en la penumbra del galpón, el confuso grito despertó a la mujer que dormía con él. Nadie sabe lo que soñó, pues al otro día, a las cuatro, los montoneros fueron desbaratados por la caballería de Suárez y la persecución duró nueve leguas, hasta los pajonales ya lóbregos, y el hombre pereció en una zanja, partido el cráneo por un sable de las guerras del Perú y del Brasil. La mujer se llamaba Isidora Cruz; el hijo que tuvo recibió el nombre de Tadeo Isidoro.

Mi propósito no es repetir su historia. De los días y noches que la componen, sólo me interesa una noche; del resto no referiré sino lo indispensable para que esa noche se entienda. La aventura consta en un libro insigne; es decir, en un libro cuya materia puede ser todo para todos (1 Corintios 9:22), pues es capaz de casi inagotables repeticiones, versiones, perversiones. Quienes han comentado, y son muchos, la historia de Tadeo Isidoro, destacan el influjo de la llanura sobre su formación, pero gauchos idénticos a él nacieron y murieron en las selváticas riberas del Paraná y en las cuchillas orientales. Vivió, eso sí, en un mundo de barbarie monótona. Cuando, en 1874, murió de una viruela negra, no había visto jamás una montaña ni un pico de gas ni un molino. Tampoco una ciudad. En 1849, fue a Buenos Aires con una tropa del establecimiento de Francisco Xavier Acevedo; los troperos entraron en la ciudad para vaciar el cinto: Cruz, receloso, no salió de una fonda en el vecindario de los corrales. Pasó ahí muchos días, taciturno, durmiendo en la tierra, mateando, levantándose al alba y recogiéndose a la oración. Comprendió (más allá de las palabras y aun del entendimiento) que nada tenía que ver con él la ciudad. Uno de los peones, borracho, se burló de él. Cruz no le replicó, pero en las noches del regreso, junto al fogón, el otro menudeaba las burlas, y entonces Cruz (que antes no había demostrado rencor, ni siquiera disgusto) lo tendió de una puñalada Prófugo, hubo de guarecerse en un fachinal: noches después, el grito de un chajá le advirtió que lo había cercado la policía. Probó el cuchillo en una mata: poro que no le estorbaran en la de a pie, se quitó las espuelas. Prefirió pelear a entregarse. Fue herido en el antebrazo, en el hombro, en la mano izquierda; malhirió a los más bravos de la partida; cuando la sangre le corrió entre los dedos, peleó con más coraje que nunca; hacia el alba, mareado por la pérdida de sangre, lo desarmaron. El ejército, entonces, desempeñaba una función penal; Cruz fue destinado a un fortín de la frontera Norte. Como soldado raso, participó en las guerras civiles; a veces combatió por su provincia natal, a veces en contra. El veintitrés de enero de 1856, en las Lagunas de Cardoso, fue uno de los treinta cristianos que, al mando del sargento mayor Eusebio Laprida, pelearon contra doscientos indios. En esa acción recibió una herida de lanza.

En su oscura y valerosa historia abundan los hiatos. Hacia 1868 lo sabemos de nuevo en el Pergamino: casado o amancebado, padre de un hijo, dueño de una fracción de campo. En 1869 fue nombrado sargento de la policía rural. Había corregido el pasado; en aquel tiempo debió de considerarse feliz, aunque profundamente no lo era. (Lo esperaba, secreta en el porvenir, una lúcida noche fundamental: la noche en que por fin vio su propia cara, la noche que por fin oyó su nombre. Bien entendida, esa noche agota su historia; mejor dicho, un instante de esa noche, un acto de esa noche, porque los actos son nuestro símbolo.) Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es. Cuéntase que Alejandro de Macedonia vio reflejado su futuro de hierro en la fabulosa historia de Aquiles; Carlos XII de Suecia, en la de Alejandro. A Tadeo Isidoro Cruz, que no sabía leer, ese conocimiento no le fue revelado en un libro; se vio a sí mismo en un entrevero y un hombre. Los hechos ocurrieron así:

En los últimos días del mes de junio de 1870, recibió la orden de apresar a un malevo, que debía dos muertes a la justicia. Era éste un desertor de las fuerzas que en la frontera Sur mandaba el coronel Benito Machado en una borrachera, había asesinado a un moreno en un lupanar; en otra, a un vecino del partido de Rojas; el informe agregaba que procedía de la Laguna Colorada. En este lugar, hacía cuarenta años, habíanse congregado los montoneros para la desventura que dio sus carne a los pájaros y a los perros; de ahí salió Manuel Mesa, que fue ejecutado en la plaza de la Victoria, mientras los tambores sonaban para que no se oyera su ira; de ahí, el desconocido que engendró a Cruz y que pereció en una zanja, partido el cráneo por un sable de las batallas del Perú y del Brasil. Cruz había olvidado el nombre del lugar; con leve pero inexplicable inquietud lo reconoció... El criminal, acosado por los soldados, urdió a caballo un largo laberinto de idas y de venidas; éstos, sin embargo lo acorralaron la noche del doce de julio. Se había guarecido en un pajonal. La tiniebla era casi indescifrable; Cruz y ¡os suyos, cautelosos y a pie, avanzaron hacia las matas en cuya hondura trémula acechaba o dormía el hombre secreto. Gritó un chajá; Tadeo Isidoro Cruz tuvo la impresión de haber vivido ya ese momento. El criminal salió de la guarida para pelearlos. Cruz lo entrevió, terrible; la crecida melena y la barba gris parecían comerle la cara. Un motivo notorio me veda referir la pelea. Básteme recordar que el desertor malhirió o mató a varios de los hombres de Cruz. Este, mientras combatía en la oscuridad (mientras su cuerpo combatía en la oscuridad), empezó a comprender. Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro. Comprendió que las jinetas y el uniforme ya lo estorbaban. Comprendió su íntimo destino de lobo, no de perro gregario; comprendió que el otro era él. Amanecía en la desaforada llanura; Cruz arrojó por tierra el quepis, gritó que no iba a consentir el delito de que se matara a un valiente y se puso a pelear contra los soldados junto al desertor Martín Fierro.

Jorge Luis Borges.

www4.loscuentos.net/

martes, 10 de enero de 2012

Revolución.


Dioses con pies de barro.
Herencias de recuerdos.
Espíritus desesperados
que revuelven con querencia 
sus designios.

Adiós al pasado incierto.
Bienvenido el nuevo alma
del futuro,
cuyo desenlace será
el despertar de una revolución.

Algún día...


miércoles, 21 de diciembre de 2011

The Arctic Light


The Arctic Light from TSO Photography on Vimeo.

Don Goyo y Yaya

Por las mañanas, a lo lejos se escuchaba el lamento lastimero de una flauta de carrizo que ululaba canciones añejas, acompañadas armónicamente por el chanclear de unos botines polvorientos y el sonar metálico de unas monedas que se encontraban dentro de una vieja y deformada vasija de peltre. Quien tanta bulla hacia era don Goyo, aquel personaje de nuestra ciudad traído por el Ángel de la Oscuridad. Era un Joven levemente encorvado por causa de los agobios que la vida le había prodigado. Se le veía de tiros largos con una chaqueta cuya holgura, vejes, color mugre y arrugas, delataban su edad y procedencia, sin hebra de camisa, se la abotonaba hasta la nuez de la garganta, cuando la inclemencia del invierno lo helaba, y en primavera, sin mayor recato la aflojaba, dejándola jugar libremente con la suave brisa. De su pantalón ya raido, podríamos decir, que no tenía mejor apariencia.

Cosa curiosa, doña Yaya, a quien se le veía deambular por las tardes en la acera de enfrente, había nacido en la misma fecha que don Goyo pero de la mano del Ángel del Silencio, una mujer solitaria y triste por demás sencilla en su modo de vestir, falda y blusa de vivos colores y unos botines de punta. Asido a su mano izquierda cargaba invariablemente con un cuerno hueco que se pegaba a su oreja izquierda. Contaban que era tal su ansia en busca de escuchar alguna voz que de pequeña se entretenía en hacer enormes papalotes de periódico para que las nubes se encargaran de platicarle los más bellos cuentos, estando segura que todas las cosas que le rodeaban tenían su propia lengua. Y así pasaba la vida tratando de entender aquellas muecas y jeroglíficos de ese idioma ajeno a ella que no lograba escuchar, sin poder gran cosa discernir.

Cómo era su costumbre, don Goyo avanzaba despacito, muy despacito, por la calle, y de trecho en trecho suspendía su silbido para tantear, con su bastón de palo, las paredes, los postes y los desniveles del suelo. En su desgracia se le veía con frecuencia envuelto en un torbellino de malas palabras repartiendo garrotazos al sentir la provocación de los muchachos maldosos que le jalaban los faldones intentando robarle su pobre instrumento musical o bien entreteniéndose en golpearle, con largas varas, el bordón, en medio de una impetuosa gritería.

En una ocasión de estas, por azares de la vida, que pocos comprenden, pasaba a deshoras por ahí a doña Yaya, que viendo tal escena, acudió a la solicitud de auxilio de aquel ser, que pedía ayuda iracundamente a gritos, y entrando en batalla campal, lo defendió a pedradas, arrojándolas a ton ni son, en contra de sus léperos agresores.

- Gracias, parece ser que por hoy los hemos ahuyentado, ya veremos mañana.
- Mmmm, yaya.
- Pero ¿dime cómo te llamas?
Mmmm, yaya.
- Si no deseas hablar, por mi está bien.
- Mmmm, yaya.
Este fue el final de tan amena conversación.

Cómo se entendieron, nadie la sabe, pero de ahí en adelante se les veía juntos, y cómo poco a poco iba floreciendo entre ellos una alianza inexplicablemente perpetua.

Con el paso del tiempo ella se encargó de darle una mejor vida, velaba su sueño, lo alimentaba y lo consentía y por las mañanas el baño diario se hizo costumbre para después ataviarlo elegantemente de payasito, con traje parchado, venda para ocultar la oquedad de sus ojos, cachucha de lado, y unos enormes zapatos muy bien boleados. Y así, adecuadamente acicalado, lo conducía a la fuente de la romántica Venus, que se encontraba en el centro del parque Gaudiana, donde don Goyo deleitaba a los transeúntes con su canto, mientras ella se daba a la tarea realizar algunas representaciones mímicas, guiada por la mano rítmica de su fiel compañero. Al final, felices recogían las dádivas que los buenos corazones les depositaban en sus viejos botecitos de metal.

Pasaron los días, los meses y los años, hasta que, para su desgracia, por una orden de la autoridad, los gendarmes empezaron a llevarse a los mendigos y menesterosos de aquel bello lugar y de nuevo gran trifulca entre aquellos seres que la sociedad despiadadamente había tenido a bien segregar.

- Por el amor de Dios, no me abandones mi vida, -se le escuchaba con desesperación gritar a don Goyo-, mientras era arrastrado por unos brazos insolentes.
- Mmmm –contestaba ella-, y anegada en llanto veía como se llevaban a su compañero, para más tarde, posiblemente, entregarlo al asilo municipal a cargo de unas monjas, quienes le darían lo que jamás tuvo en vida.

Y así como el destino los unió en defensa de una sociedad ciega y sorda, los separó de nuevo. Ahora Yaya solitaria lamenta su desgracia en un lúgubre café, entreteniéndose en hacer, con las hojas de un viejo libro que le regaló de don Goyo, pequeñas palomitas de papel, para después repartirlas asiduamente, llevándose algunas de ellas sus grandes penas y otras su infinito mensaje de amor, confiada en que algún día verá pasar aquel hermoso hombre que desapareció de súbito, colmado de buenas intenciones, a la vuelta de aquella tenebrosa esquina.

Rafael García.
http://www.losmejorescuentos.com/

viernes, 16 de diciembre de 2011

Noches pasadas.

Noches de sensaciones perturbadas,
recuerdos de días pasados
emborronados en el ayer
por noches enegrecidas por el alcohol.
Despertares somnolientos
abrumados por la pestilente bazofia
que erupta sin reparo del estomago.

Destrozos malolientos de pasajeros
que vomita tu vida con el reparo
de un ser sin presente, sin esencia y sin olvido.

lunes, 14 de noviembre de 2011